7.1.11

Mercedes


El ataúd vacio. o parcialmente vacio por que dentro habrá mas de mil cosas por recordar luego de que ya ni haya cuerpo, luego de que la corriente se vuelva espesa y los gusanos acaben por consumir los restos.
El ataúd en verdad no esta vació, lo habitan muchedumbres.
El ataúd que ves lleno de ese cuerpo, de esa cara redonda y mortífera, que parece sonreír contra el cristal que tanto quisieras que se empañé. Pero lo hace? y tal vez si. Y tal ves lo ves ahora mismo exhalar un vaho, exhalar un pedazo de esperanza. Que harías entonces, Mercedes?
Empujar las coronas a un lado, ver como se despedazan las flores; y luego reclinar el cuerpo un poco para introducir una pequeña porción de tus dedos entre las comisuras de la madera. Es inútil, no tienes la fuerza.
Entonces con el puño cerrado habría que golpear contra el incipiente cristal, que parece ser un acetato mas fuerte que resiste la fuerza de un puño menudo y desesperado.

Notas mercedes que por mas que exhalara, no hay salida de allí donde tu misma lo pusiste. Lo has entregado mercedes, esta ahí, por ahora te mira desde detrás de sus arrugados párpados, y cuando te acercas te sonríe para que sepas que estará mejor. Que no siempre su palidez mortecina deborara sus bobedas oculares, y la candidez de sus labios. Habrá luego cabida para la necesidad, por ahora absorbe esa, su imagen, absorbela y acomodala cómodamente en tu memoria para que no haya recuerdo capaz de lapidarla.
Piensas entonces, que al menos parece sonreír, que mas allá de su recuerdo, va a estar siempre el ataúd, siempre el ataúd a tu lado, o a algunos metros bajo la tierra, para sonreirte.

28.12.10

La marmota y el zorrillo

Estaba en un día placentero, una pequeña marmota recostada contra la lama verde del invierno; era un día placentero porque era una marmota, y no se tenia permitido sentir frió mientras la nieve ostentaba y media su caída.
Se levantaba un poco del suelo, y cuando caminaba le rosaba la panza con el rocío, y le hacia cosquillas, muchas cosquillas. Pero a la marmota solo le importaba posarse sobre la hierba y dormir la siesta sin un final preciso, sin un tiempo premeditado para llevarla, simplemente dormir y dormir y dormir.

Ese mismo día placentero, se entero en sueños la marmota de un zorrillo que andaba perdido en el campo, cuando se levanto estaba tan adherida a la lama que no pretendía en lo mas remoto ir a buscar al zorrillo, pero entre el sol del medio día y los quejidos de la rana termino por decidirse a caminar hacia el bosque, para encontrar otro sitio donde dormir mejor.
Vio una cola de dos colores perderse tras unos arbustos, y apresuro el paso para seguirle; curiosa, como siempre la marmota entornaba los ojos al cielo imaginando que el zorrillo seria el mismo del sueño; lo veía cuando los arbustos de esclarecían, distinguía su tendencia monocromatica y su intuición.
El zorrillo se volvió y se freno en seco, pero la marmota no pudo ver el movimiento así que acabo por frenar sobre el zorrillo y algunas hojas heladas por el clima; imaginaran la respiracion acelerada del zorrillo cuando descubrió una masa peluda y recubierta de roció justo sobre su ser, de lejos parecían una bolita tricolor en medio de unos arbustos.
-Perdone usted- dijo la marmota bajo la piel sonrosada
-Ya todo esta bien, señorita, fue mi culpa parar tan en seco-
La marmota aun sonrosada se levanto, se limpio los resagos de hojas, se peino un poco la melena y miro al piso comprometida, casualmente enrollada en lo que deseaba, sin embargo sentía vergüenza. El zorrillo sonreía también, la veía silenciosa y levantaba la melena para ser un galán del prado de invierno.

Ella lo sobrepaso y siguió explorando entre los arbustos con el pegado a su humanidad, jugaban, se escondían, luego daban vueltas y volvían al mismo punto: lo mucho que se disfrutaban, se iban amalgamando poco a poco, entre el transcurrir de pajaros y flores que mas bien parecían madrugadas y noches en vela. La marmota salio de los arbustos y vio que ya había anochecido, se quedo allí con el cielo encima sola un momento, mientras el zorrillo terminaba de desenredar su cola de tantas cosas; y comprendio entonces, que aunque recién en la mañana no había sido para ella nada mas que un sueño, que una locura, ahora mismo respiraba en el elixir de lo posible de lo utópico...

18.12.10

Afuera



Afuera hace frió, pero afuera es mas que el afuera que conciben mis ojos, afuera es un mundo lleno de climas, de momentos, de pajaros, de arboles, de higos... y de millones de perspectivas honoríficas en ahondar.


Quisiera poder gastarme los momentos en cada pequeña cosa que me muestra el afuera, en cada grandiosidad de la que me separan incluso metros de cable submarino. Tener la moldeabilidad de ese afuera que a veces descubro hurgandome las entrañas.


Esta noche, debo confesarlo, me invaden los higos; me invaden con sus miles de representaciones y de letras irreparablemente tatuadas. Me dan ganas de cogerlos y morderlos de a poquitos para desmenuzarlos, y no deberle tanto a la mente y sus apreciaciones. Ser depronto, como una bióloga del alma, una bióloga capaz de bucear en los torrentes sanguíneos sin reparo hasta llegar a la morada de los higos, tomarlos en cada mano, palparlos con los ojos cerrados y luego de explorarlos a conciencia y haber gastado mas de 200 boligrafos intentando entenderlos, llevarlos hasta mi boca para terminar con la exploración. Tal vez y los higos no quieran que yo los explore, que yo los desmenuce, los muerda e incluso hasta los bese.

Tal vez están tan lejos, que nunca llegare a palparlos, pero ensoñarlos entre mis brazos es un motivo mas para cerrar los ojos y reexplorar una y otra vez el torrente sanguíneo, sin el mas mínimo temor a perderme. Si me pierdo allí me encontraran los higos, y si no me encuentran pues no reparare en levantarme y perderme en otro sentido, a ver si tal vez allí si me encuentran.


Ahora mismo, no quisiera pensar si los higos temen a mi necesidad de ellos; si con el paso de esta y otras noches, se ahonden en mi cableado y me impidan observarlos tan vivamente como ahora, ahora mismo no quiero temerle a su naturalidad, o a lo que hagan o no con su paso por mi ser.

Ahora mismo solo quiero disfrutar de su estadía, disfrutar de sus inquietudes y de sus curiosidades, de sus juegos y de sus miles de metáforas.

Quiero disfrutar del bien que me hacen estando allí adentro.


Y pensar que hace tan poco solo podían hacer parte del afuera, del exterior y por supuesto del otro lado del espejo...

6.12.10

Poco mas que tú, Soledad

"Soledad aqui estan mis credenciales,
vengo llamando a tu puerta desde hace un tiempo,
creo que pasaremos juntos temporales,
propongo que tu y yo nos vayamos conociendo"
Jorge Drexler

Poco mas que decir frente a lo que logran expresar estas palabras acerca de las llanuras que me habitan.
Es como si hubieran emergido para cantarse al mundo y luego para regresar y cantarse buscando en mis ojos el mas mínimo reproche.
Es nuevo este estado con el que he convivido desde hace un tiempo, la soledad, la búsqueda de opacar sus raciones con tibios intentos de compañía.
Me impresiona la dificultad que me genera hacerle frente al hecho de estar sola. Se que a muchos les habita la misma complicidad, y sé también, que hay muchos otros que no han tenido que enfrentarla. Pero a mí, esa letra, me hizo comprender que es hora de entenderla como parte real de mis atardeceres, de mis amaneceres, y de todos los momentos en que el cielo decide mostrar su bipolaridad engañosa.

No hay manera de retribuir su constancia, nadie había estado nunca tan constante como ella, ni tampoco tan imprescindible. Ella sabe cuando es la hora necesaria, la hora en la que no queda nada más de que aferrarse. Así suene ilógico decir "Si estoy solo eres tu, soledad, de quien me aferro"
Pero y que si ni siquiera Soledad nos abrazara, ¿nos abrazaría alguien más por la espalda?; además si Soledad se ausentara, se iría con Compañía, y sin compañía ni soledad, habría tal vez limbo.
Así que mejor que en el limbo, Soledad hoy quiero decirte que estaré contigo.

31.10.10

El recordar del cuarto oscuro


No se si hoy tenga la capacidad, que no suelo tener siempre, pero que de vez en cuando aflora, de escribir.

Me senté en mi sala a eso de las 10 de la noche, con un pequeño libro de pasta morada en la mano, un poco empolvado, aunque nuevo y desconocido. De repente me encontré leyendo una serie de descripciones de como un hombre, en un cuarto oscuro, debajo de la puerta podía encontrar mas cosas que en la propia banalidad de su vivir.

Sonara existencialista o como quieran llamarlo, pero me pareció tan increiblemente razonable que me obligo a recostarme bajo el umbral de mi puerta para comprobarlo, y tenia razón.


Ver esa luz pudo llevarme a imaginar el corredor iluminado, los cuadros, los muebles y cada detalle recordable dentro de mi multiplicidad. Luego el recuerdo va ahondando en lugares desconocidos, de pronto se abre paso entre las paredes y camina por las nubes; vuela con decisión adquiriendo altura y oportunidades a cada momento. Se refugia, la mente en un nido de estrellas, se voltea camina y se recuesta sobre una nube. Se levanta se cansa y sortea su gravedad cayendo desde el cielo.

Cae, sin golpearse (ya saben que la imanación es especialista en arreglar las cosas para evitar la tragedia) en una pequeña casa de antaño. Llena de recuerdos, de historias, de energías, y de pronto el recuerdo dentro de su recuerdo entiende que algo debe poder explicarle la casa, y los mil y un relojes peor de desesperantes que los de pinocho.


Ve una foto, un porta retrato viejo con un matrimonio en blancos envejecidos, todo, menos el color, evidencia modernidad. Así que se mira las piernas, y se entiende como el propio recuerdo retratado; de pronto, mi mente piensa en la fisonomía de mi recuerdo, y lo obliga a el, a sentir la necesidad de verse en el espejo; pero su actitud sumisa lo hace temer de la creatividad con la que al parecer juega y entonces olvida toda la cuestión del espejo.


Camina un poco y encuentra la misma sala, hay un poco mas de luz, un poco mas de calidez del presente, aunque sigue encontrando cosas del pasado. De pronto encuentra la foto, la misma, pero lo que había entendido por su fisonomía esta alejándose. Esta como huyendo de la foto. Suelta la foto contra el piso y corre hacia la siguiente sala, la ansiedad no lo deja esperar un poco, aunque ya sabe lo que quiere decirle, quiere creer que tiene que escucharlo expresamente de los labios de alguien, o verlo expresamente en el porta retratos de alguien.


Un par de minutos mas tarde, un par de salas mas allá, se le ve al recuerdo sentado en una silla amarilla, que tranquilamente pudo ser robada del estudio personal de Andy Warhol. Con un porta retrato flotando a la altura de sus ojos. Efectivamente, allí ya no esta, ya no hay mas piernas blancuzcas atadas a otras completamente cubiertas, ahora hay un hombre que al parecer no se ha percatado de que su pareja no esta allí.

Ni el mismo recuerdo entiende que espera, ya ha entendido todo y sin embargo no ha huido. Es que ser libre, para un recuerdo, no implica ningún tipo de facilidad.


De pronto un flash back en mi mente me devuelve a la luz que se cuela debajo de mi puerta, ya no veo mas el recuerdo, no lo entiendo en ninguna parte de la habitación, y por supuesto en ninguna parte de mi cabeza. Al parecer empieza a diluirse, se va el corredor, se va el vuelo, el reposar sobre las nubes, se va la caída, se van las salas y el mobiliario, y de pronto vuelvo a estar yo y la luz de mi puerta tan solos como siempre.

Mientras mi recuerdo baila junto a las calles, y las luces porque ha encontrado mi punto ciego...



24.10.10

Pseudonimos

Hoy despues de pensar un poco, me di cuenta que no podrian pedirme jamas un pseudonimo,
¿Por qué? Porque tengo miles, cada nuevo personaje es una nueva manera de mostrar mi realidad, solo que no tengo la valentía necesaria para escribirlo en primera persona.

13.10.10

Necesito un poema


Necesito un poema que enloquezca, que haga vibrar y contener la respiración.
Necesito un poema inentendible, un poema laberinto que solo tú puedas atravesar
Necesito un poema que silencie, un poema que te ocupe mientras yo preparo la segunda dosis
Necesito un montón de palabras que me devuelvan la fortuna,
la creencia en lo posible de lo utópico, y en lo utópico de lo posible,
Necesito una inyección de seguridad, de valor y de confianza,
porque tu presencia es la evidencia de que las he perdido todas.

Y tengo miedo de lo que me he vuelto,
no porque me apene de ello,
ni porque me basurifique de forma significativa,
tan solo porque necesito colgarme de estas letras para tratar de entender que merezco mucho,
para entender que la vida no es la sentencia de la primera experiencia,
que la vida es una hoja en blanco,
aparentemente facil de llenar, pero realmente no tanto,
que es una hoja en blanco que a veces vemos llena de palabras,
y creemos que el futuro ya esta escrito,
y que no hay forma de troncar sus designeos.

Pero escucha, no es cierto,
hay mucho mas que lo que crees escrito,
hay toda una página, o mas bien un papyro, repleto de espacios blancos,
que nadie mas que tú, puede llenar.
Y ya que has escuchado, acepta este consejo
"Solo hay uno que pierde, y ¿adivina cual es? Él que presta el esfero para que otros rellenen sus vacios"